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La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.
 
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La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.  

Cuando un perro o un gato empieza a rechazar la comida, muchos dueños tienden a interpretar este comportamiento como simple selectividad, desinterés o incluso terquedad. Sin embargo, en la práctica clínica, el rechazo a la comida se considera uno de los indicadores más importantes de la salud general del animal.

En entornos veterinarios de alta complejidad, este signo se observa con especial atención. Los profesionales señalan que el comportamiento del animal en torno a la comida puede funcionar como una especie de "lenguaje clínico", capaz de indicar desde dolor dental oculto hasta alteraciones sistémicas graves.
  La relevancia de este tema aumenta dada la alta frecuencia de enfermedades que interfieren directamente con el apetito. Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) , aproximadamente el 80 % de los perros y el 70 % de los gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal. Esta afección suele causar dolor al masticar y, en consecuencia, disminución o rechazo del apetito, siendo a menudo uno de los primeros signos que notan los dueños.
  'El error más común es que los dueños de mascotas esperen dos o tres días sin comer antes de buscar ayuda. En medicina veterinaria, trabajamos con el concepto de que el apetito es el indicador más importante de la salud de un animal. Cuando desaparece por completo, el cuerpo gasta energía valiosa tratando de combatir alguna disfunción interna, dejando la comida en un segundo plano. No es terquedad, es biología', explica Carollina Marques, veterinaria de WeVets.   El rechazo a la comida puede indicar diferentes tipos de cambios clínicos
Según el experto, la forma en que el animal reacciona a la comida puede ayudar a identificar el origen del problema.
  En algunos casos, la mascota muestra interés por la comida, se acerca, la olfatea, pero duda o incluso la deja caer. Este comportamiento suele estar relacionado con dolor en la región oral o facial, como abscesos, fracturas dentales subgingivales, gingivitis avanzada o problemas en la articulación temporomandibular. El apetito está presente, pero masticar le causa dolor.
  Otro comportamiento observado es el rechazo inmediato. El animal huele la comida y aparta la cara, a menudo lamiéndose los labios en exceso o salivando intensamente. Esto puede indicar náuseas metabólicas, frecuentes en casos de insuficiencia renal o hepática, cuando se acumulan toxinas en el organismo.
  Sin embargo, la apatía hacia la comida se considera el signo más preocupante. En esta situación, el animal ignora por completo cualquier estímulo relacionado con la comida, permanece aislado y muestra letargo. Este patrón puede estar asociado con afecciones graves como fiebre alta, dolor abdominal intenso, infecciones sistémicas o enfermedades oncológicas.
Los gatos requieren atención adicional cuando ayunan durante un período prolongado
La tolerancia al ayuno varía entre especies. En perros sanos, la ausencia de una sola comida ya justifica la atención, mientras que la pérdida de dos comidas consecutivas o períodos prolongados sin ingesta de alimentos indican la necesidad de una evaluación veterinaria.
  En los gatos, el riesgo es mayor. Debido al metabolismo particular de la especie, los largos periodos sin alimento pueden provocar el desarrollo de lipidosis hepática felina, una enfermedad grave y potencialmente mortal.
  La situación empeora en los animales con sobrepeso. Datos de la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP) indican que más del 60% de los gatos domésticos tienen sobrepeso u obesidad, lo que aumenta la movilización de grasa durante el ayuno y eleva el riesgo de complicaciones hepáticas.
  "Los gatos son metabólicamente muy sensibles al ayuno prolongado. El margen de tiempo para una intervención eficaz en estos casos es muy estrecho. Si un felino pasa de 24 a 48 horas sin ingerir calorías, el riesgo de desarrollar insuficiencia hepática secundaria es muy alto, lo que convierte el caso en una emergencia médica absoluta que requiere cuidados intensivos", subraya el veterinario.
  Además, estudios internacionales indican que la enfermedad renal crónica afecta entre el 30% y el 40% de los gatos mayores de 10 años, siendo la pérdida de apetito uno de los signos clínicos más frecuentes de la enfermedad.
  'Cuando un animal deja de comer, la pregunta no debería ser qué alimento ofrecerle, sino por qué dejó de comer. La respuesta a esa pregunta es lo que realmente define el pronóstico del paciente', concluye Carollina.   Preguntas frecuentes sobre el rechazo de alimentos en perros y gatos
¿Cuándo debería preocuparnos que los perros y los gatos rechacen la comida?
Cuando un animal deja de comer durante más de una comida o muestra otros síntomas asociados, como letargo, dolor o cambios de comportamiento, es recomendable acudir a un veterinario para que lo examine.
  ¿Qué enfermedades podrían estar relacionadas con el rechazo a la comida?
Puede estar relacionado con enfermedad periodontal, problemas renales o hepáticos, dolor bucal, infecciones sistémicas, fiebre, entre otras afecciones clínicas.
  ¿Por qué los gatos son más sensibles al ayuno?
Debido a que el metabolismo felino es más vulnerable a períodos prolongados sin alimento, esto puede provocar rápidamente lipidosis hepática felina, una afección grave y potencialmente mortal. Fuente: Cães&Gatos

Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud
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Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud

Tanto en los seres humanos como en los animales de compañía, la microbiota intestinal —comunidad de microorganismos que habitan el intestino— está estrechamente vinculada a la salud y los cambios en su composición han sido relacionados con varias enfermedades crónicas.
  En este sentido, en las mascotas, el factor de los que influyen en la microbiota intestinal más crucial y manejable es la dieta del animal, cuya modulación ejerce una fuerte influencia en su salud.
  Para abordar la literatura sobre este crucial ámbito, un equipo de investigadores ha publicado una revisión científica que ofrece una exhaustiva síntesis del impacto que ejercen los componentes y formatos dietéticos en la microbiota intestinal de perros y gatos.
  Además, analiza cómo estas alteraciones se asocian con efectos en la salud y la forma en la que la dieta puede apoyar el tratamiento de enfermedades, aparte de estudiar críticamente las limitaciones actuales y proponer líneas de investigación futuras.
  La revisión comienza detallando la composición del microbioma intestinal en perros y gatos, así como la función de la microbiota intestinal en animales de compañía, destacando las funciones metabólicas, las de regulación inmunitaria, las digestivas y las de protección de barrera (suprimiendo la adhesión de patógenos al competir por nutrientes y los sitios de adhesión en el intestino).
  Posteriormente, la revisión se centra en los componentes nutricionales y su impacto en la microbiota intestinal y en los formatos de alimentos y sus efectos, para después, de una forma extensa, enumerar los vínculos de la microbiota intestinal y las enfermedades en perros y gatos y las intervenciones dietéticas y el manejo de la salud intestinal.   LA NUTRICIÓN, PILAR FUNDAMENTAL EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES EN LAS MASCOTAS
La revisión científica concluye que la nutrición actúa como moduladora y mediadora de la salud de la microbiota intestinal y que 'constituye un pilar fundamental en la prevención y el tratamiento de enfermedades en gatos y perros'.
  Entre algunos de los varios ejemplos que destacan en las conclusiones, los investigadores señalan que, en las enfermedades del tracto gastrointestinal, del metabolismo, de los riñones, del hígado y del sistema inmunitario, se ha demostrado en repetidas ocasiones que la nutrición individualizada equilibra la microbiota y favorece respuestas clínicas positivas.
  'Los resultados generales respaldan la idea de que la modulación dietética no es solo una forma de cuidados de apoyo, sino también un enfoque terapéutico principal para optimizar la actividad del eje intestino-órganos', remarcan los investigadores.
  No obstante, los investigadores consideran que, para maximizar la eficacia de las intervenciones relacionadas con la dieta y la microbiota, es necesario superar varias limitaciones, como que los estudios existentes suelen ser limitados y de corta duración y que la bibliografía relevante presenta una distribución desigual, con lagunas más importantes en los estudios centrados en los felinos.
  'En última instancia, el desarrollo de una orientación nutricional basada en el microbioma revolucionaría la salud de las mascotas a través de la práctica veterinaria terapéutica, de modo que la dieta se convirtiera en un medio rutinario y basado en la evidencia para garantizar y mantener la salud a largo plazo de perros y gatos', resaltan los investigadores.   LA ALIMENTACIÓN DE PERROS Y GATOS, UNA MEJORA EN LA SALUD AL ALCANCE DE LA PATA
Los veterinarios y los propietarios de animales de compañía cada vez tienen más y mejores opciones para cuidar la salud y el bienestar de los perros y los gatos. De hecho, el apoyo nutricional en mascotas con enfermedades o sanas, con un enfoque preventivo, es más que posible con las recetas que dispone el sector.
  Así, para abordar la vertiente preventiva o terapéutica de la nutrición que resalta el estudio, el sector ofrece diversas innovaciones. Por ejemplo, desde el Grupo Trixder ofrecen, a través de Josera, la gama Josera Help que, junto a Josera Super Premium, que está enfocada en animales sanos, impulsa la salud de perros y gatos, en este caso dirigida a las mascotas adultas enfermas.
  Con todas las garantías de calidad de Josera, la principal característica de la línea Help son sus beneficios dietéticos. Todo ello en unas recetas que se adaptan a enfermedades y etapas específicas.
  De hecho, estas dietas veterinarias están enfocadas en distintos aspectos que se pueden mejorar con la nutrición, como las intolerancias alimenticias y la alergia o los problemas digestivos, o para ayudar a los perros o gatos con patologías como la insuficiencia cardíaca crónica, la insuficiencia hepática crónica o la insuficiencia renal crónica. Fuente: Animal's Health

La percepción de sobrepeso entre los propietarios aumenta al 43% en gatos y al 37% en perros
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La percepción de sobrepeso entre los propietarios aumenta al 43% en gatos y al 37% en perros

La encuesta correspondiente a 2025 de la Asociación para la Prevención de la Obesidad de las Mascotas (APOP) ha mostrado que el 37% de los propietarios de perros describió a su animal como situado por encima del peso ideal, frente al 35% registrado en 2024. En el caso de los gatos, el porcentaje ascendió al 43%, diez puntos más que el 33% comunicado el año anterior.
  La encuesta, llevada a cabo en Estados Unidos, también refleja que el 56% de los propietarios de perros y el 53% de los propietarios de gatos habían intentado que sus animales perdieran peso. Sin embargo, los resultados de esos intentos fueron limitados, y solo el 28% de los perros y el 19% de los gatos cuyos propietarios habían emprendido medidas de adelgazamiento alcanzaron un peso saludable.
  Para APOP, esta diferencia entre esfuerzo y resultado apunta a que el problema no puede reducirse únicamente a una falta de motivación de los propietarios, sino que está condicionado por barreras biológicas, psicológicas, económicas y clínicas.
  Uno de los factores señalados por la organización es la falta de precisión en la alimentación. Aunque pesar el alimento seco con una báscula de cocina permite controlar mejor las raciones, solo el 16% de los propietarios de perros y el 3% de los propietarios de gatos afirmó hacerlo.
  La mayoría utiliza vasos medidores o estimaciones visuales, métodos que pueden introducir errores relevantes, especialmente cuando pequeñas cantidades adicionales de comida o premios se repiten a diario.
  La encuesta también detecta un impacto de la inflación en el cuidado de los animales de compañía. Así, el 40% de los propietarios indicó que la situación económica estaba influyendo en sus decisiones, ya fuera mediante cambios a marcas de alimentación más baratas, reducción de visitas veterinarias, recorte de premios o menor uso de dietas terapéuticas. Este punto es especialmente relevante porque el seguimiento veterinario y la regularidad de las pautas nutricionales suelen ser determinantes para mantener una pérdida de peso a largo plazo.     SOLO EL 22% RECURRIÓ A DIETAS TERAPÉUTICAS DE PÉRDIDA DE PESO PARA PERROS
APOP advierte, además, de que las dietas terapéuticas de pérdida de peso siguen estando infrautilizadas. Entre los propietarios que intentaron que sus animales adelgazaran, solo el 22% de los propietarios de perros y el 35% de los de gatos recurrieron a dietas terapéuticas o de prescripción. La organización considera que esto evidencia que la nutrición clínica no se integra de forma sistemática en muchos planes de control de peso.
  Otro dato destacado es el creciente interés por posibles intervenciones farmacológicas frente a la obesidad en animales de compañía. La disposición de los propietarios a considerar medicamentos para la pérdida de peso aumentó hasta el 44% en perros y el 48% en gatos, frente al 34% y el 36% de 2024. Entre los profesionales veterinarios, siempre bajo el supuesto de seguridad y asequibilidad, la disposición alcanzó el 49% en perros y el 52% en gatos.
  La comunicación veterinaria aparece como otra barrera relevante. Aunque el 95% de los profesionales veterinarios encuestados reconoce la obesidad como una enfermedad y el 70% afirma realizar una evaluación de la condición corporal en cada revisión de bienestar, el 87% declara haber encontrado respuestas emocionales de los clientes durante conversaciones sobre peso.
  Al mismo tiempo, la encuesta sugiere que muchos propietarios están más abiertos a hablar del peso de sus animales de lo que los profesionales pueden percibir. El 86% de los propietarios considera que los veterinarios pueden tratar el tema con comodidad, y el 68% reconoce que su propio estilo de vida influye en el peso del animal. Para APOP, esto indica que existe margen para mejorar la conversación clínica utilizando un lenguaje claro, neutral y centrado en salud, movilidad y calidad de vida.
  Los propietarios identificaron como apoyos útiles para seguir un plan de adelgazamiento herramientas para pesar al animal en casa, recordatorios móviles, dietas terapéuticas más asequibles y controles veterinarios regulares. La organización concluye que el reto no es solo aumentar la concienciación sobre la obesidad, sino convertirla en planes más estructurados, con evaluación periódica de la condición corporal, pautas de alimentación precisas y seguimiento continuado.   Fuente: Animal's Health

Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros alertan de su riesgo para la salud pública
 
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Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros alertan de su riesgo para la salud pública  

Las dietas de carne cruda (DRC) siguen siendo una opción alimenticia popular para mascotas en varios países europeos. Las muestras de DRC deben someterse a pruebas para detectar la presencia de Enterobacteriaceae y Salmonella spp. Sin embargo, a pesar de este requisito, las muestras de DRC preelaboradas disponibles comercialmente aún pueden estar contaminadas con altos niveles de estas bacterias. Además, se ha demostrado que las DRC están contaminadas con bacterias resistentes a los antimicrobianos (RAM), incluidas bacterias resistentes a los antibióticos de máxima prioridad y de importancia crítica (HP-CIA) para la salud humana y animal, así como especies bacterianas que actualmente no se analizan de forma rutinaria (por ejemplo, Listeria monocytogenes y Campylobacter spp.), pero que podrían representar un riesgo para los animales y las personas.    Los organismos ESKAPE (Enterococcus faecium, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Acinetobacter baumannii, Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.) son bacterias de gran preocupación debido a su propensión a la multirresistencia a los antibióticos (RDM), incluida la resistencia a los HP-CIA, y su supervivencia en entornos clínicos. Estos organismos se han propagado globalmente y son importantes contribuyentes a las infecciones nosocomiales humanas. Los organismos ESKAPE gramnegativos (GN-ESKAPE) son una preocupación creciente en medicina veterinaria y se han identificado como las bacterias gramnegativas predominantes en muestras fecales y ambientales asociadas a hospitales veterinarios. Se han documentado infecciones RDM graves en perros, gatos y caballos. Se han encontrado en aislamientos clínicos de origen animal y humano, lo que indica la capacidad de causar enfermedades graves con potencial zoonótico como resultado de estas bacterias. Sin embargo, se sabe poco sobre la prevalencia y los riesgos de los organismos GN-ESKAPE en los alimentos para mascotas.   Bacterias multirresistentes en alimentos de carne cruda para perros
  Un estudio presenta el primer informe de organismos GN-ESKAPE resistentes a los antimicrobianos (RAM) en RMD preelaborados disponibles comercialmente en el Reino Unido. Estos organismos se aislaron incidentalmente de muestras de RMD analizadas como parte de un estudio más amplio que investigaba la presencia de Escherichia coli resistente a los antimicrobianos en RMD.   Se obtuvieron muestras de RMD congelado y preelaborado para perros (N = 110 muestras de 10 marcas). La selección de marcas y muestras se basó en las marcas más utilizadas, según lo descrito en una encuesta sobre las prácticas de alimentación de los dueños de perros en el Reino Unido.    Siete marcas de carne procesada analizadas presentaron al menos un microorganismo GN-ESKAPE aislado en al menos una muestra. Diversos tipos de carne se asociaron con la presencia del microorganismo GN-ESKAPE; sin embargo, las muestras que contenían pato y vísceras fueron las más frecuentemente contaminadas (N = 7 muestras cada una). Los microorganismos GN-ESKAPE identificados en las muestras de carne procesada incluyeron P. aeruginosa (N= 10 muestras de cinco marcas diferentes), Enterobacter spp. (N = 4 muestras de tres marcas diferentes) y Acinetobacter spp. (N = 8 muestras de tres marcas diferentes).   Un aislado de Acinetobacter nosocomialis, uno de Enterobacter asburiae y dos de P. aeruginosa mostraron resistencia fenotípica a la fluoroquinolona ciprofloxacina. Todos los aislados de Enterobacter spp. fueron fenotípicamente resistentes a ceftazidima y/o cefotaxima. Un aislado de P. aeruginosa mostró resistencia fenotípica a meropenem.   Riesgo para la salud pública 
  'Este estudio exploratorio demostró que los alimentos procesados ​​congelados disponibles comercialmente en el Reino Unido pueden estar contaminados con bacterias multirresistentes (MDR) que tienen el potencial de causar enfermedades graves en poblaciones vulnerables, como niños pequeños, personas inmunodeprimidas y ancianos, y que actualmente no se analizan de forma rutinaria como parte de los requisitos de análisis de muestras de alimentos', indicaron.   Del mismo modo, añaden que 'hasta donde sabemos, este estudio es el primero en identificar organismos GN-ESKAPE importantes, algunos portadores de genes de resistencia a carbapenémicos, en alimentos para mascotas'. Si bien estos hallazgos fortuitos no implican un riesgo directo de transmisión, contribuyen a la 'creciente evidencia sobre los posibles riesgos de bacterias patógenas y resistentes a los antimicrobianos asociados con estos alimentos y podrían ser útiles para la formulación de políticas sobre estándares de análisis microbiológico de alimentos para mascotas'.   Por ello, consideran que es fundamental continuar colaborando con las partes interesadas (propietarios de mascotas, productores de alimentos, legisladores y personal veterinario y médico) para mejorar la concienciación sobre los posibles riesgos de salud integral de estos alimentos y salvaguardar la salud animal y humana. Fuente: Diario Veterinario

El cambio brusco de dieta, más que el contenido en grasa, puede provocar pancreatitis en perros
 
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El cambio brusco de dieta, más que el contenido en grasa, puede provocar pancreatitis en perros  

La pancreatitis es el trastorno más común del páncreas exocrino en perros. A pesar de su frecuente aparición, su etiología sigue siendo poco conocida. La pancreatitis a menudo se describe como idiopática, y sus mecanismos necesitan mayor elucidación. Esta incertidumbre es un desafío para los clínicos y a menudo resulta en un enfoque indebido en los "conocimientos" de la enfermedad en los que las recomendaciones preventivas se centran casi exclusivamente en el control de la grasa dietética. Si bien esta estrategia nutricional específica puede ser beneficiosa para algunos perros, algunas impresiones clínicas combinadas sugieren que este no es el panorama completo. De hecho, incluso cuando los dueños atentos controlan meticulosamente la dieta de su perro, los casos de pancreatitis aún recaen. Además, los perros pueden tener enzimas pancreáticas crónicamente elevadas a pesar de ser alimentados con dietas consideradas bajas o ultrabajas en grasa (1,7 a 2,9 g/100 kcal o <1,7 g/100 kcal, respectivamente). Estas situaciones clínicas, además de la literatura reciente, impulsan una evaluación más cercana del nivel de evidencia que respalda el control de la grasa dietética en perros con pancreatitis y abren aún más la puerta al potencial de otros factores de riesgo conocidos o aún desconocidos que podrían ser relevantes en casos individuales.   Por ello, un estudio de revisión resumió la literatura actual sobre el papel de la grasa dietética en la pancreatitis canina, identificó lagunas de conocimiento y describió prioridades para futuras investigaciones para avanzar en el conocimiento de esta condición clínicamente importante.   Los autores comienzan explicando que se han identificado numerosos factores como posibles factores de riesgo de pancreatitis aguda (PA) en perros. Estos pueden desglosarse, a grandes rasgos, en características dietéticas, trastornos metabólicos y lipídicos, endocrinopatías subyacentes, factores hereditarios, factores diversos y enfermedades asociadas a fármacos. Muchos de estos factores 'se han implicado basándose en su asociación temporal con la aparición de la enfermedad; sin embargo, en la mayoría de los casos, no se puede determinar la causalidad definitivamente'. Así, la revisión se centrará en los factores dietéticos.     Pancreatitis en perros y relación con la grasa en la dieta 
  A diferencia de los estudios controlados analizados previamente, la solidez de la investigación científica sobre la relación entre la grasa alimentaria y la pancreatitis de origen natural es más limitada. Parte del conocimiento en esta área proviene de un resumen de investigación que investigó la influencia de una dieta cetogénica en la epilepsia idiopática canina. Si bien no se observó beneficio de la dieta cetogénica para la epilepsia idiopática, 3 de 9 perros alimentados con la dieta cetogénica (57 % de grasa, 5,8 % de extracto libre de nitrógeno y 25 % de proteína cruda sobre la base de materia seca; 9,5 g de grasa/100 kcal) desarrollaron pancreatitis, en comparación con 2 de 31 perros de la población de control (16 % de grasa cruda, 54 % de extracto libre de nitrógeno, 25 % de proteína cruda sobre la base de materia seca; 3,9 g de grasa/100 kcal).

"Este estudio se suma a la literatura existente en el sentido de que una proporción numéricamente mayor de perros alimentados con una dieta cetogénica desarrolló pancreatitis en relación con una población de control, pero el estudio estuvo limitado por el tamaño de la muestra, la falta de información sobre el método de diagnóstico de pancreatitis y el posible impacto de confusión de los medicamentos anticonvulsivos en el riesgo de pancreatitis, ya que todos los perros inscritos estaban recibiendo fenobarbital y/o bromuro de potasio'. En consecuencia, alertan de un límite en 'nuestra capacidad para determinar si existe un mayor riesgo relativo al seguir una dieta rica en grasas en comparación con una dieta moderada o baja en grasas'.   El papel de la indiscreción dietética: ¿más allá de la grasa dietética total?
  Aparte de la grasa, otros factores dietéticos se han visto implicados en la aparición temporal de la PA en perros. Los autores recogen un estudio en el que se compararon los factores dietéticos entre 198 perros con diagnóstico clínico de pancreatitis y 187 perros de control, en el que se observó un riesgo significativamente mayor de diagnóstico de pancreatitis tras el acceso a la basura, la ingestión de alimentos inusuales y el acceso a restos de comida.    Este estudio, explican los autores de la revisión, 'es trascendental, ya que indica otros factores además del contenido total de grasa dietética como factor de riesgo de pancreatitis en una gran población de perros'. Por otro lado, también plantea la posibilidad de que la cinética y el patrón de exposición a la grasa puedan tener relevancia clínica; Es decir, un aumento abrupto de la grasa dietética o de su composición podría provocar una respuesta fisiológica diferente a la exposición crónica a una ingesta estable de grasa. De igual manera, la adaptación dietética previa puede influir en la respuesta a una nueva dieta.   Otro estudio citado demostró que los perros se adaptaron metabólicamente a la ingesta alta de grasas sostenida, mostrando un manejo alterado de un desafío de grasa después del período de alimentación de 8 semanas en comparación con la línea de base. Los perros adaptados a una dieta rica en grasas presentaron concentraciones máximas de triglicéridos séricos más bajas en comparación con sus niveles basales. Los hallazgos de ese trabajo sugieren que la respuesta del organismo a la grasa alimentaria podría depender de la brusquedad del cambio en la ingesta de grasa y de la adaptación dietética previa, más que de la exposición crónica a un nivel fijo de grasa. Esto podría significar que los 'cambios repentinos en la dieta podrían tener mayor relevancia para el riesgo de pancreatitis en comparación con el consumo constante de una dieta específica'.   La grasa dietética por sí sola puede no ser suficiente
  A este respecto, sospechan que el enfoque de la profesión en un solo factor, como el contenido total de grasa dietética, como causa de pancreatitis subestima considerablemente la complejidad de la enfermedad de origen natural. "La pancreatitis probablemente refleja la interacción de múltiples influencias, como la composición de la grasa dietética y la cinética de su consumo (indiscreción aguda frente a exposición dietética sostenida/crónica), los trastornos lipídicos, las variaciones específicas de cada paciente en las defensas pancreáticas, los efectos de la obesidad y la grasa visceral, la medicación y otros factores de riesgo conocidos o aún no identificados". También es plausible que la grasa dietética por sí sola no sea suficiente para desencadenar la enfermedad en circunstancias normales, pero sí lo sea en presencia de susceptibilidades ambientales o genéticas concurrentes. La combinación de factores de riesgo que finalmente provoca el desarrollo clínico de pancreatitis en un paciente puede no provocarla en otro. Por ello, proporcionar recomendaciones clínicas exhaustivas resulta complicado.   Ante esta información, han señalado que, 'si bien creemos que la evidencia descrita previamente debería impulsar una reevaluación del énfasis actual en la grasa alimentaria como único factor de riesgo de pancreatitis y estimular una investigación científica más sólida, también reconocemos que el progreso en esta área llevará tiempo'.    Además, varios factores de riesgo propuestos interactúan con el metabolismo lipídico y la grasa, lo que indica que estos elementos podrían estar involucrados en al menos parte del proceso patológico. Por lo tanto, 'es importante no descartar por completo el papel de la grasa'. Dado que los profesionales clínicos no pueden permitirse el lujo de no actuar hasta que se disponga de evidencia más sólida, las recomendaciones propuestas incluyen la reducción de la grasa alimentaria mediante el uso de una dieta baja en grasa en perros con pancreatitis hipertrigliceridémica y evitar las dietas ricas en grasa (> 5 a 6 g/100 kcal) o reducir el contenido de grasa alimentaria en aproximadamente un 50 % y eliminar las sobras de la mesa y el exceso de premios en perros con episodios recurrentes de pancreatitis clínica (sin otra explicación) y en perros en los que se observa una asociación temporal entre la exposición a un alto contenido de grasa y la aparición de pancreatitis clínica. 'No recomendamos la transición automática de todos los perros con pancreatitis clínica a una dieta baja en grasa de por vida', advierten. En su lugar, proponen evaluar cada caso individualmente. Además, 'se debe considerar el coste continuo de la atención, la existencia de otros factores de riesgo modificables para la pancreatitis y la tolerancia al riesgo percibida por el propietario'.  Fuente: Diario Veterinario