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¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el <em>umami </em>en felinos
Gatos

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¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el umami en felinos

El sabor dulce y el umami en gatos: ¿son sabores olvidados?
¿Estamos realmente seguros de cuáles son los sabores que perciben nuestros animales de compañía? Históricamente, el desarrollo de sabores en la industria pet food se ha tratado como una "zona gris" donde todo parece posible. Es común imaginar la palatabilidad como un plato lleno de flores donde una nota evoca a carne, otra a pollo a la parrilla y, en ese escenario ideal, asumimos que todas las opciones fascinarán a perros y gatos por igual.

Sin embargo, al enfrentarnos a la realidad del consumo del alimento, la percepción del sabor humana y de las mascotas resultan ser mundos completamente distantes. Esta brecha sensorial es la razón por la cual existe una variedad tan desconcertante de saborizantes, aromatizantes y palatantes y, al mismo tiempo, tantas dudas sobre el impacto real de las materias primas y el procesamiento térmico en la palatabilidad final.
Volvamos a las bases evolutivas Todas las especies animales dependemos de los sentidos químicos (olfato y gusto) para sobrevivir. Evolutivamente, esta dupla quimiosensorial permitió a los ancestros de nuestras mascotas detectar cuándo un alimento estaba en descomposición o qué planta contenía toxinas potencialmente letales, guiando una adecuada selección dietética.

Aunque la ciencia suele tomar al ser humano como el patrón de referencia universal, las diferencias con los carnívoros domésticos son abrumadoras. Un perro, por ejemplo, posee una capacidad olfativa tan desarrollada que puede detectar partículas de olor de una persona sepultada a varios metros de profundidad en la nieve o la tierra, guiándose por sutiles corrientes térmicas. Por su parte, el gato es un detector químico de precisión, capaz de percibir notas de oxidación lipídica en el alimento a concentraciones diminutas que escapan por completo al olfato humano, reaccionando negativamente ante sutiles indicios de rancidez.

Todos los vertebrados compartimos una estructura neurobiológica básica para percibir las cinco cualidades del gusto: dulce, umami, amargo, ácido y salado. Respuestas conductuales, como el rechazo inmediato a lo amargo, sugieren que los mecanismos moleculares subyacentes están conservados entre especies para evitar envenenamientos. No obstante, las variaciones genéticas y la funcionalidad de los receptores se forjaron bajo la presión de la estrategia dietética de cada animal. Como señaló Paul T. Young (1966), la selección de la dieta no es azarosa: está determinada por las condiciones orgánicas del sujeto, su experiencia previa, su constitución corporal y, de manera crítica, la estimulación periférica de los receptores cefálicos.
La percepción del sabor dulce en el felino: un camino clausurado
El gato es un carnívoro estricto. En su nicho ecológico natural, su dieta se compone casi exclusivamente de tejido animal. Esta especialización extrema derivó en adaptaciones fisiológicas y metabólicas únicas: carecen de amilasa salival, poseen una dentición modificada exclusivamente para desgarrar carne y presentan la pseudogenización del gen que codifica el regulador de la glucocinasa (GCKR), pieza clave en el metabolismo de los carbohidratos.

Un pseudogen es, esencialmente, una secuencia de ADN que alguna vez fue un gen funcional pero que, debido a mutaciones acumuladas a lo largo de la evolución, perdió la capacidad de codificar proteínas. Hace más de setenta años, las investigaciones pioneras de Ronald Kare y Charles Carpenter demostraron que los gatos eran incapaces de distinguir entre agua pura y soluciones de sacarosa, glucosa, fructosa o lactosa.

Fue en 2005 que el equipo de Xia Li descubrió la raíz molecular de esta indiferencia: los felinos carecen de una subunidad funcional en el receptor del sabor dulce denominado TAS1R2. La presión evolutiva de una dieta libre de azúcares vegetales volvió innecesario este receptor, convirtiéndolo en un pseudogen no funcional. Así, los gatos no "olvidaron" el sabor dulce; simplemente, su historia evolutiva canceló ese canal sensorial.
El sabor umami en el gato: La redefinición de lo cárnico
A diferencia del dulce, el sabor umami es el eje rector de la palatabilidad felina. En los humanos, se asocia al glutamato monosódico (MSG) y su principal característica es que se potencia de forma sinérgica cuando se combina con nucleótidos purínicos. En 1975, White y Boudreau demostraron que ciertos compuestos químicos eran capaces de activar neurológicamente a los felinos a bajas concentraciones, dictando su preferencia o evitación.

Estas respuestas se activan principalmente con aminoácidos libres y bases púricas (5′-ribonucleótidos), componentes abundantes en los tejidos animales que señalan la presencia de proteínas y ácidos nucleicos de alta calidad. Sin embargo, en la nutrición felina los detalles moleculares importan. Aunque tanto perros como gatos poseen un receptor umami heterodimérico, TAS1R1/TAS1R3, estructuralmente intacto, la especificidad de los ligandos (moléculas que encajan en el receptor) varía drásticamente entre especies (Jiang y Beauchamp, 2025).
La revolución de las pruebas in vitro: el módulo Venus Flytrap
Debido a la complejidad y los altos costos de las pruebas in vivo con paneles de mascotas, evaluar la afinidad exacta de los saborizantes se ha convertido en un desafío. Aquí es donde los ensayos funcionales basados en células y la biotecnología molecular están transformando la industria a través de dos herramientas clave:
  Ensayos celulares funcionales: cultivos de células vivas modificadas para expresar los receptores del gusto del gato, permitiendo medir de forma exacta su respuesta biológica ante diferentes estímulos.
  El módulo recombinante Venus Flytrap (VFTM): es una estructura proteica presente en la porción extracelular de los receptores de clase C. Recibe su nombre por su similitud con la planta carnívora Venus atrapamoscas, ya que posee dos lóbulos que se cierran "atrapando" al ligando (el aminoácido o nucleótido). Este cierre molecular activa el receptor y desencadena la señal nerviosa del sabor.
  A través de estas tecnologías in vitro, investigadores como Toda (2021) demostraron que el receptor TAS1R1/TAS1R3 de los felinos responde directamente a los 5′-ribonucleótidos (como el IMP), pero, a diferencia del humano, no se activa de forma primaria por el L-glutamato aislado.

Asimismo, McGrane (2023) identificó que once L-aminoácidos actúan como potentes coactivadores, si y solo si se combinan previamente con un nucleótido purínico. Curiosamente, el L-glutamato y el L-aspartato —los reyes del umami humano— ni siquiera funcionan como potenciadores para el receptor del gato. Esto confirma que lo que para un humano es intensamente umami, para un gato puede resultar insípido. La evidencia de Belloir (2017) utilizando el VFTM recombinante ratificó que la inosina (IMP) tiene la capacidad única de unirse al receptor felino incluso en ausencia de aminoácidos libres.
Conclusiones y visión de la industria
Aunque los registros electrofisiológicos tradicionales en nervios gustativos (como la cuerda del tímpano) muestran que ciertos estímulos se intensifican al combinar nucleótidos con aminoácidos específicos, como la L-cisteína y la L-prolina, la sintonización exacta del receptor umami felino sigue revelando sorpresas.

No podemos descartar que las metodologías in vitro actuales aún no repliquen al 100 % la compleja fisiología del gusto nativo en el animal vivo. No obstante, entender que el sabor dulce es inexistente para el gato y que su percepción del umami obedece a un código de barras molecular estrictamente adaptado a su nicho carnívoro, es la verdadera clave para la formulación de palatantes de última generación en el mercado de pet food moderno. Por Niyired Orozco Giraldo
Fuente: All Pet Food Magazine

Referencias
•    Belloir, C., Savistchenko, J., Neiers, F., Taylor, A. J., McGrane, S., & Briand, L. (2017). Biophysical and functional characterization of the N-terminal domain of the cat T1R1 umami taste receptor expressed in Escherichia coli. PLoS ONE, 12(10), e0187051. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0187051
•    Cao, J., Huang, S., Qian, J., Huang, J., Jin, L., Su, Z., Yang, J., & Liu, J. (2009). Evolution of the class C GPCR Venus flytrap modules involved positive selected functional divergence. BMC Evolutionary Biology, 9(1), 67. https://doi.org/10.1186/1471-2148-9-67
•    Jiang, P., & Beauchamp, G. K. (2025). Taste receptors and their ecological niches: cats, dogs, and other vertebrates. Chemical Senses, 50, 1–10. https://doi.org/10.1093/chemse/bjaf052
•    Kare, M. R. (1961). Comparative aspects of the sense of taste. En M. R. Kare & B. P. Halpern (Eds.), Physiological and behavioral aspects of taste (pp. 6–15). University of Chicago Press.
•    Kare, M. R. (1971). Comparative study of taste. En L. M. Beidler (Ed.), Handbook of sensory physiology: Vol. IV. Chemical senses (pp. 278–292). Springer-Verlag.
•    Kumazawa, T., Nakamura, M., & Kurihara, K. (1991). Canine taste nerve responses to umami substances. Physiology & Behavior, 49(5), 875–881. https://doi.org/10.1016/0031-9384(91)90193-G
•    Li, X., Li, W., Wang, H., Cao, J., Maehashi, K., Huang, L., Bachmanov, A. A., Reed, DR., Legrand-Defretin, V., Beauchamp, G. K., et al. (2005). Pseudogenization of a sweet-receptor gene accounts for cats' indifference toward sugar. PLoS Genetics, 1(1), 27–35. https://doi.org/10.1371/journal.pgen.0010027
•    McGrane, S. J., Gibbs, M., Hernangomez de Alvaro, C., Dunlop, N., Winnig, M., Klebansky, B., & Waller, D. (2023). Umami taste perception and preferences of the domestic cat (Felis catus), an obligate carnivore. Chemical Senses, 48, bjad026. https://doi.org/10.1093/chemse/bjad026
•    Nakamura, M., & Kurihara, K. (1990). Non-specific inhibition by amiloride of canine chorda tympani nerve responses to various salts: Do Na+-specific channels exist in canine taste receptor membranes? Brain Research, 524(1), 42–48. https://doi.org/10.1016/0006-8993(90)90489-7
•    Toda, Y., Hayakawa, T., Itoigawa, A., Kurihara, Y., Nakagita, T., Hayashi, M., Ashino, R., Melin, A. D., Ishimaru, Y., Kawamura, S., et al. (2021). Evolution of the primate glutamate taste sensor from a nucleotide sensor. Current Biology, 31(20), 4675–4676. https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.08.059
•    White, T., & Boudreau, J. (1975). Taste preferences of the cat for neurophysiologically active compounds. Physiological Psychology, 3(4), 405–410. https://doi.org/10.3758/BF03326851
•    Young, P. T. (1966). The hedonic organization and regulation of behavior. Psychological Review, 73(1), 59–80. https://doi.org/10.1037/h0022891

Dietas terapéuticas para perros y gatos: cuándo están indicadas y cómo ayudan en el tratamiento
Bienestar animal

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Dietas terapéuticas para perros y gatos: cuándo están indicadas y cómo ayudan en el tratamiento

La nutrición desempeña un papel fundamental en la salud de perros y gatos y, en ciertas situaciones, se convierte en una importante aliada en el tratamiento. Este es el caso de las dietas terapéuticas, formuladas para satisfacer las necesidades nutricionales de pacientes con enfermedades específicas y contribuir a una mejor respuesta clínica.
  Según el veterinario y científico especializado en animales Vinicius Freire Monay , estos alimentos pueden ser comerciales, secos o húmedos, o incluso dietas naturales formuladas exclusivamente para cada paciente, y su propósito va mucho más allá de simplemente proporcionar nutrientes.
  "Además de aportar nutrientes, su composición debe ajustarse cuidadosamente para ayudar en el control de las enfermedades y contribuir a una mejor calidad de vida", explica.
  Las dietas terapéuticas están indicadas para afecciones como la enfermedad renal crónica, la obesidad, la diabetes, las enfermedades del tracto urinario, las alergias alimentarias, los trastornos gastrointestinales y algunas enfermedades hepáticas. En estos casos, la dieta se convierte en una aliada del tratamiento clínico.
  "Cada dieta se formula con un objetivo específico, como controlar ciertos nutrientes, promover el funcionamiento de un órgano o ayudar a controlar los signos clínicos", señala Monay.   La elección de la dieta debe ser individualizada
Si bien existen alimentos desarrollados para diferentes enfermedades, la definición de una dieta no depende únicamente del diagnóstico.
  El veterinario evalúa factores como la etapa de vida, el peso, la condición corporal, la presencia de otras enfermedades, el uso de medicamentos, la aceptación de los alimentos e incluso la rutina familiar, asegurándose de que el plan de alimentación sea apropiado tanto para el paciente como para las circunstancias de los responsables.
  "El objetivo es elegir una dieta que satisfaga las necesidades nutricionales del perro o gato y que, al mismo tiempo, ayude a controlar la enfermedad, contribuyendo a una mejor respuesta al tratamiento", afirma.
  Sin embargo, el profesional advierte que adoptar una dieta terapéutica sin orientación puede conllevar riesgos.
  Dado que cada formulación se desarrolla para una afección específica, su uso inadecuado puede comprometer la salud del animal e incluso retrasar un diagnóstico correcto.
  "Cada dieta terapéutica está formulada para una enfermedad específica y, cuando se usa de forma inadecuada, puede no aportar beneficios e incluso puede perjudicar la salud", subraya.
Los resultados dependen de la enfermedad y del seguimiento
Los beneficios varían según la enfermedad que se esté tratando. Entre los signos positivos más comunes se encuentran la mejora del apetito, los niveles de energía, la consistencia de las heces, la salud de la piel y el pelaje, la reducción de los vómitos y el control del peso.
  Sin embargo, el progreso no debe evaluarse únicamente en función de las percepciones de los responsables.
  El seguimiento clínico, junto con las pruebas cuando sea necesario, es fundamental para verificar si la estrategia nutricional está teniendo efecto.
  En los problemas gastrointestinales, la respuesta puede aparecer en pocos días, mientras que las enfermedades crónicas, como la insuficiencia renal y la obesidad, a menudo requieren semanas o meses de seguimiento.
  La duración de la dieta también varía. En algunas enfermedades será permanente; en otras, se irá sustituyendo gradualmente a medida que el paciente evolucione.   El éxito depende del cumplimiento del tratamiento
Para que la dieta terapéutica logre los resultados deseados, debe seguirse correctamente.
  Según Monay, uno de los mayores desafíos es adaptar el tratamiento a la rutina familiar y evitar que los refrigerios, las sobras u otros alimentos comprometan el equilibrio nutricional planificado.
  El veterinario también subraya que la mejoría clínica no significa que se pueda interrumpir la alimentación sin orientación profesional, ya que, a menudo, el resultado positivo es consecuencia de la propia dieta combinada con el tratamiento.
  "Hoy sabemos que una alimentación adecuada puede contribuir al control de diversas enfermedades, mejorar la calidad de vida y, en muchos casos, aumentar la esperanza de vida de perros y gatos", concluye.
  Por lo tanto, la participación de veterinarios y científicos especializados en nutrición clínica animal es esencial para garantizar una estrategia nutricional segura y eficaz, adaptada a las necesidades y la evolución clínica de cada animal. Fuente: Cães&Gatos

La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.
 
Bienestar animal

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La negativa a comer en perros y gatos puede ser un indicio de enfermedades silenciosas y avanzadas.  

Cuando un perro o un gato empieza a rechazar la comida, muchos dueños tienden a interpretar este comportamiento como simple selectividad, desinterés o incluso terquedad. Sin embargo, en la práctica clínica, el rechazo a la comida se considera uno de los indicadores más importantes de la salud general del animal.

En entornos veterinarios de alta complejidad, este signo se observa con especial atención. Los profesionales señalan que el comportamiento del animal en torno a la comida puede funcionar como una especie de "lenguaje clínico", capaz de indicar desde dolor dental oculto hasta alteraciones sistémicas graves.
  La relevancia de este tema aumenta dada la alta frecuencia de enfermedades que interfieren directamente con el apetito. Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) , aproximadamente el 80 % de los perros y el 70 % de los gatos mayores de tres años presentan algún grado de enfermedad periodontal. Esta afección suele causar dolor al masticar y, en consecuencia, disminución o rechazo del apetito, siendo a menudo uno de los primeros signos que notan los dueños.
  'El error más común es que los dueños de mascotas esperen dos o tres días sin comer antes de buscar ayuda. En medicina veterinaria, trabajamos con el concepto de que el apetito es el indicador más importante de la salud de un animal. Cuando desaparece por completo, el cuerpo gasta energía valiosa tratando de combatir alguna disfunción interna, dejando la comida en un segundo plano. No es terquedad, es biología', explica Carollina Marques, veterinaria de WeVets.   El rechazo a la comida puede indicar diferentes tipos de cambios clínicos
Según el experto, la forma en que el animal reacciona a la comida puede ayudar a identificar el origen del problema.
  En algunos casos, la mascota muestra interés por la comida, se acerca, la olfatea, pero duda o incluso la deja caer. Este comportamiento suele estar relacionado con dolor en la región oral o facial, como abscesos, fracturas dentales subgingivales, gingivitis avanzada o problemas en la articulación temporomandibular. El apetito está presente, pero masticar le causa dolor.
  Otro comportamiento observado es el rechazo inmediato. El animal huele la comida y aparta la cara, a menudo lamiéndose los labios en exceso o salivando intensamente. Esto puede indicar náuseas metabólicas, frecuentes en casos de insuficiencia renal o hepática, cuando se acumulan toxinas en el organismo.
  Sin embargo, la apatía hacia la comida se considera el signo más preocupante. En esta situación, el animal ignora por completo cualquier estímulo relacionado con la comida, permanece aislado y muestra letargo. Este patrón puede estar asociado con afecciones graves como fiebre alta, dolor abdominal intenso, infecciones sistémicas o enfermedades oncológicas.
Los gatos requieren atención adicional cuando ayunan durante un período prolongado
La tolerancia al ayuno varía entre especies. En perros sanos, la ausencia de una sola comida ya justifica la atención, mientras que la pérdida de dos comidas consecutivas o períodos prolongados sin ingesta de alimentos indican la necesidad de una evaluación veterinaria.
  En los gatos, el riesgo es mayor. Debido al metabolismo particular de la especie, los largos periodos sin alimento pueden provocar el desarrollo de lipidosis hepática felina, una enfermedad grave y potencialmente mortal.
  La situación empeora en los animales con sobrepeso. Datos de la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP) indican que más del 60% de los gatos domésticos tienen sobrepeso u obesidad, lo que aumenta la movilización de grasa durante el ayuno y eleva el riesgo de complicaciones hepáticas.
  "Los gatos son metabólicamente muy sensibles al ayuno prolongado. El margen de tiempo para una intervención eficaz en estos casos es muy estrecho. Si un felino pasa de 24 a 48 horas sin ingerir calorías, el riesgo de desarrollar insuficiencia hepática secundaria es muy alto, lo que convierte el caso en una emergencia médica absoluta que requiere cuidados intensivos", subraya el veterinario.
  Además, estudios internacionales indican que la enfermedad renal crónica afecta entre el 30% y el 40% de los gatos mayores de 10 años, siendo la pérdida de apetito uno de los signos clínicos más frecuentes de la enfermedad.
  'Cuando un animal deja de comer, la pregunta no debería ser qué alimento ofrecerle, sino por qué dejó de comer. La respuesta a esa pregunta es lo que realmente define el pronóstico del paciente', concluye Carollina.   Preguntas frecuentes sobre el rechazo de alimentos en perros y gatos
¿Cuándo debería preocuparnos que los perros y los gatos rechacen la comida?
Cuando un animal deja de comer durante más de una comida o muestra otros síntomas asociados, como letargo, dolor o cambios de comportamiento, es recomendable acudir a un veterinario para que lo examine.
  ¿Qué enfermedades podrían estar relacionadas con el rechazo a la comida?
Puede estar relacionado con enfermedad periodontal, problemas renales o hepáticos, dolor bucal, infecciones sistémicas, fiebre, entre otras afecciones clínicas.
  ¿Por qué los gatos son más sensibles al ayuno?
Debido a que el metabolismo felino es más vulnerable a períodos prolongados sin alimento, esto puede provocar rápidamente lipidosis hepática felina, una afección grave y potencialmente mortal. Fuente: Cães&Gatos

Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud
Bienestar animal

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Microbiota y enfermedades en perros y gatos: Investigadores abogan por el uso rutinario de la dieta para garantizar su salud

Tanto en los seres humanos como en los animales de compañía, la microbiota intestinal —comunidad de microorganismos que habitan el intestino— está estrechamente vinculada a la salud y los cambios en su composición han sido relacionados con varias enfermedades crónicas.
  En este sentido, en las mascotas, el factor de los que influyen en la microbiota intestinal más crucial y manejable es la dieta del animal, cuya modulación ejerce una fuerte influencia en su salud.
  Para abordar la literatura sobre este crucial ámbito, un equipo de investigadores ha publicado una revisión científica que ofrece una exhaustiva síntesis del impacto que ejercen los componentes y formatos dietéticos en la microbiota intestinal de perros y gatos.
  Además, analiza cómo estas alteraciones se asocian con efectos en la salud y la forma en la que la dieta puede apoyar el tratamiento de enfermedades, aparte de estudiar críticamente las limitaciones actuales y proponer líneas de investigación futuras.
  La revisión comienza detallando la composición del microbioma intestinal en perros y gatos, así como la función de la microbiota intestinal en animales de compañía, destacando las funciones metabólicas, las de regulación inmunitaria, las digestivas y las de protección de barrera (suprimiendo la adhesión de patógenos al competir por nutrientes y los sitios de adhesión en el intestino).
  Posteriormente, la revisión se centra en los componentes nutricionales y su impacto en la microbiota intestinal y en los formatos de alimentos y sus efectos, para después, de una forma extensa, enumerar los vínculos de la microbiota intestinal y las enfermedades en perros y gatos y las intervenciones dietéticas y el manejo de la salud intestinal.   LA NUTRICIÓN, PILAR FUNDAMENTAL EN LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE ENFERMEDADES EN LAS MASCOTAS
La revisión científica concluye que la nutrición actúa como moduladora y mediadora de la salud de la microbiota intestinal y que 'constituye un pilar fundamental en la prevención y el tratamiento de enfermedades en gatos y perros'.
  Entre algunos de los varios ejemplos que destacan en las conclusiones, los investigadores señalan que, en las enfermedades del tracto gastrointestinal, del metabolismo, de los riñones, del hígado y del sistema inmunitario, se ha demostrado en repetidas ocasiones que la nutrición individualizada equilibra la microbiota y favorece respuestas clínicas positivas.
  'Los resultados generales respaldan la idea de que la modulación dietética no es solo una forma de cuidados de apoyo, sino también un enfoque terapéutico principal para optimizar la actividad del eje intestino-órganos', remarcan los investigadores.
  No obstante, los investigadores consideran que, para maximizar la eficacia de las intervenciones relacionadas con la dieta y la microbiota, es necesario superar varias limitaciones, como que los estudios existentes suelen ser limitados y de corta duración y que la bibliografía relevante presenta una distribución desigual, con lagunas más importantes en los estudios centrados en los felinos.
  'En última instancia, el desarrollo de una orientación nutricional basada en el microbioma revolucionaría la salud de las mascotas a través de la práctica veterinaria terapéutica, de modo que la dieta se convirtiera en un medio rutinario y basado en la evidencia para garantizar y mantener la salud a largo plazo de perros y gatos', resaltan los investigadores.   LA ALIMENTACIÓN DE PERROS Y GATOS, UNA MEJORA EN LA SALUD AL ALCANCE DE LA PATA
Los veterinarios y los propietarios de animales de compañía cada vez tienen más y mejores opciones para cuidar la salud y el bienestar de los perros y los gatos. De hecho, el apoyo nutricional en mascotas con enfermedades o sanas, con un enfoque preventivo, es más que posible con las recetas que dispone el sector.
  Así, para abordar la vertiente preventiva o terapéutica de la nutrición que resalta el estudio, el sector ofrece diversas innovaciones. Por ejemplo, desde el Grupo Trixder ofrecen, a través de Josera, la gama Josera Help que, junto a Josera Super Premium, que está enfocada en animales sanos, impulsa la salud de perros y gatos, en este caso dirigida a las mascotas adultas enfermas.
  Con todas las garantías de calidad de Josera, la principal característica de la línea Help son sus beneficios dietéticos. Todo ello en unas recetas que se adaptan a enfermedades y etapas específicas.
  De hecho, estas dietas veterinarias están enfocadas en distintos aspectos que se pueden mejorar con la nutrición, como las intolerancias alimenticias y la alergia o los problemas digestivos, o para ayudar a los perros o gatos con patologías como la insuficiencia cardíaca crónica, la insuficiencia hepática crónica o la insuficiencia renal crónica. Fuente: Animal's Health

Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura
Perros

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Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

Entre estos factores, la microbiota intestinal ha ganado prominencia como uno de los principales moduladores de la salud, actuando directamente en la regulación de las respuestas inmunitarias (Ji et al., 2023; Yang y Wu, 2023).   El comienzo de todo: la colonización microbiana
La colonización del tracto gastrointestinal comienza inmediatamente después del nacimiento. 
  Los cachorros nacidos por parto vaginal entran en contacto directo con la microbiota materna, mientras que los nacidos por cesárea tienden a tener un perfil microbiano inicial distinto, generalmente con menor diversidad (Zakošek et al., 2020). 
  Evidencia reciente indica que los microorganismos pueden detectarse en etapas muy tempranas de la vida, influyendo directamente en el desarrollo inicial del huésped (Bertero et al., 2024).
  En este contexto, el calostro y la leche materna desempeñan un papel central, actuando no solo como fuentes de nutrientes, sino también como vehículos de inmunoglobulinas, compuestos bioactivos y microorganismos beneficiosos que contribuyen al establecimiento de una microbiota intestinal equilibrada (Wilson y Swanson, 2024).
Ventana crítica del desarrollo
El período neonatal se describe a menudo como una "ventana crítica". Durante esta fase, la microbiota intestinal experimenta cambios rápidos en su composición y diversidad, estando fuertemente influenciada por factores como el entorno, el manejo, el uso de antimicrobianos y, especialmente, la dieta (Woolley et al., 2025).
  Los cambios en este proceso pueden tener efectos duraderos, que repercuten no solo en la salud intestinal, sino también en el equilibrio sistémico a lo largo de la vida.   El intestino: un centro inmunológico
El sistema inmunológico de los perros alcanza la madurez alrededor de los seis meses de edad, un período acompañado de cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal (Masuoka et al., 2016). 
  A lo largo de este proceso, se observa que las comunidades microbianas varían significativamente con la edad, lo que refleja el desarrollo fisiológico del huésped (Woolley et al., 2025).
  En este escenario, el intestino se consolida como uno de los principales órganos inmunológicos del cuerpo, albergando el tejido linfoide asociado al intestino (GALT), responsable de concentrar una gran parte de las células inmunitarias. 
  La interacción continua entre los microorganismos intestinales y el sistema inmunitario es esencial para el desarrollo y la regulación de las respuestas inmunitarias tanto innatas como adaptativas (Ji et al., 2023).
  Las bacterias comensales desempeñan un papel central en este proceso, promoviendo la maduración del sistema inmunitario, estimulando la producción de inmunoglobulina A (IgA) y contribuyendo al equilibrio entre las respuestas inflamatorias y los mecanismos de tolerancia (Yang y Wu, 2023).
  Además, los metabolitos producidos por la microbiota, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), actúan directamente en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y en la modulación de la respuesta inflamatoria, lo que refuerza la relevancia del eje microbiota-inmunidad para la salud del huésped (Ji et al., 2023). Por Vanessa R. Olszewski, Lais M. Antunes, Danieli Z. Cypriano y Ananda P. Felix
Fuente: Cães&Gatos
Referencias
BERTERO, A. et al. Microbiota del meconio en cachorros caninos nacidos por parto natural. BMC Veterinary Research, vol. 20, n.º 1, pág. 363, 2024. DOI: https://doi.org/10.1186/s12917-024-04225-2 BAMBERGER, T. et al. Mapeo del microbioma canino: perspectivas del proyecto de envejecimiento canino. 2024. DOI: https://doi.org/10.1101/2024.12.02.625632 JI, Y.; Yang, Y.; WU, Z. Programación de enfermedades metabólicas y autoinmunes en perros y gatos: vínculo con el microbioma intestinal. Microbial Pathogenesis, vol. 185, pág. 106436, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.micpath.2023.106436 MASUOKA, H. et al. Transición de la microbiota intestinal de los perros con la edad. Bioscience of Microbiota, Food and Health, vol. 36, págs. 27-31, 2016. DOI: https://doi.org/10.12938/bmfh.BMFH-2016-021 NEU, J. Aspectos del desarrollo de la microbiota intestinal materno-fetal e infantil e implicaciones para la salud a largo plazo. Salud Materna, Neonatología y Perinatología, vol. 1, pág. 6, 2015. PEREIRA, AM; CLEMENTE, A. El microbioma canino de la cabeza a la cola. Temas en Medicina de Animales de Compañía, vol. 45, pág. 100584, 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tcam.2021.100584 SCHMID, SM; TOLBERT, MK. Aprovechamiento del microbioma: probióticos, antibióticos y su papel en las enfermedades gastrointestinales caninas y felinas. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 13-25, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4915 STAVROULAKI, EM; SUCHODOLSKI, JS; XENOULIS, PG. Efectos de los antimicrobianos en la microbiota gastrointestinal de perros y gatos. The Veterinary Journal, vol. 291, pág. 105929, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tvjl.2022.105929 WILSON, SM; SWANSON, KS La influencia de los «bióticos» en el microbioma intestinal de perros y gatos. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 2-12, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4914 WOOLLEY, CSC et al. La microbiota intestinal de cachorros de Labrador retriever: un estudio de cohorte longitudinal. Animal Microbiome, vol. 7, pág. 108, 2025. YANG, B. et al. Modulación dietética de la microbiota intestinal en perros y gatos y su papel en el manejo de enfermedades. Microorganisms, vol. 13, n.º 12, pág. 2669, 2025. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms13122669 Yang, Q.; WU, Z. Probióticos intestinales y salud de perros y gatos: beneficios, aplicaciones y mecanismos subyacentes. Microorganisms, vol. 11, n.º 10, pág. 2452, 2023. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms11102452


Perros

Perros Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

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Microbiota intestinal e inmunidad en cachorros: cómo el comienzo de la vida define la salud futura

Entre estos factores, la microbiota intestinal ha ganado prominencia como uno de los principales moduladores de la salud, actuando directamente en la regulación de las respuestas inmunitarias (Ji et al., 2023; Yang y Wu, 2023).   El comienzo de todo: la colonización microbiana
La colonización del tracto gastrointestinal comienza inmediatamente después del nacimiento. 
  Los cachorros nacidos por parto vaginal entran en contacto directo con la microbiota materna, mientras que los nacidos por cesárea tienden a tener un perfil microbiano inicial distinto, generalmente con menor diversidad (Zakošek et al., 2020). 
  Evidencia reciente indica que los microorganismos pueden detectarse en etapas muy tempranas de la vida, influyendo directamente en el desarrollo inicial del huésped (Bertero et al., 2024).
  En este contexto, el calostro y la leche materna desempeñan un papel central, actuando no solo como fuentes de nutrientes, sino también como vehículos de inmunoglobulinas, compuestos bioactivos y microorganismos beneficiosos que contribuyen al establecimiento de una microbiota intestinal equilibrada (Wilson y Swanson, 2024).
Ventana crítica del desarrollo
El período neonatal se describe a menudo como una "ventana crítica". Durante esta fase, la microbiota intestinal experimenta cambios rápidos en su composición y diversidad, estando fuertemente influenciada por factores como el entorno, el manejo, el uso de antimicrobianos y, especialmente, la dieta (Woolley et al., 2025).
  Los cambios en este proceso pueden tener efectos duraderos, que repercuten no solo en la salud intestinal, sino también en el equilibrio sistémico a lo largo de la vida.   El intestino: un centro inmunológico
El sistema inmunológico de los perros alcanza la madurez alrededor de los seis meses de edad, un período acompañado de cambios significativos en la composición de la microbiota intestinal (Masuoka et al., 2016). 
  A lo largo de este proceso, se observa que las comunidades microbianas varían significativamente con la edad, lo que refleja el desarrollo fisiológico del huésped (Woolley et al., 2025).
  En este escenario, el intestino se consolida como uno de los principales órganos inmunológicos del cuerpo, albergando el tejido linfoide asociado al intestino (GALT), responsable de concentrar una gran parte de las células inmunitarias. 
  La interacción continua entre los microorganismos intestinales y el sistema inmunitario es esencial para el desarrollo y la regulación de las respuestas inmunitarias tanto innatas como adaptativas (Ji et al., 2023).
  Las bacterias comensales desempeñan un papel central en este proceso, promoviendo la maduración del sistema inmunitario, estimulando la producción de inmunoglobulina A (IgA) y contribuyendo al equilibrio entre las respuestas inflamatorias y los mecanismos de tolerancia (Yang y Wu, 2023).
  Además, los metabolitos producidos por la microbiota, como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), actúan directamente en el mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal y en la modulación de la respuesta inflamatoria, lo que refuerza la relevancia del eje microbiota-inmunidad para la salud del huésped (Ji et al., 2023). Por Vanessa R. Olszewski, Lais M. Antunes, Danieli Z. Cypriano y Ananda P. Felix
Fuente: Cães&Gatos
Referencias
BERTERO, A. et al. Microbiota del meconio en cachorros caninos nacidos por parto natural. BMC Veterinary Research, vol. 20, n.º 1, pág. 363, 2024. DOI: https://doi.org/10.1186/s12917-024-04225-2 BAMBERGER, T. et al. Mapeo del microbioma canino: perspectivas del proyecto de envejecimiento canino. 2024. DOI: https://doi.org/10.1101/2024.12.02.625632 JI, Y.; Yang, Y.; WU, Z. Programación de enfermedades metabólicas y autoinmunes en perros y gatos: vínculo con el microbioma intestinal. Microbial Pathogenesis, vol. 185, pág. 106436, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.micpath.2023.106436 MASUOKA, H. et al. Transición de la microbiota intestinal de los perros con la edad. Bioscience of Microbiota, Food and Health, vol. 36, págs. 27-31, 2016. DOI: https://doi.org/10.12938/bmfh.BMFH-2016-021 NEU, J. Aspectos del desarrollo de la microbiota intestinal materno-fetal e infantil e implicaciones para la salud a largo plazo. Salud Materna, Neonatología y Perinatología, vol. 1, pág. 6, 2015. PEREIRA, AM; CLEMENTE, A. El microbioma canino de la cabeza a la cola. Temas en Medicina de Animales de Compañía, vol. 45, pág. 100584, 2021. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tcam.2021.100584 SCHMID, SM; TOLBERT, MK. Aprovechamiento del microbioma: probióticos, antibióticos y su papel en las enfermedades gastrointestinales caninas y felinas. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 13-25, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4915 STAVROULAKI, EM; SUCHODOLSKI, JS; XENOULIS, PG. Efectos de los antimicrobianos en la microbiota gastrointestinal de perros y gatos. The Veterinary Journal, vol. 291, pág. 105929, 2023. DOI: https://doi.org/10.1016/j.tvjl.2022.105929 WILSON, SM; SWANSON, KS La influencia de los «bióticos» en el microbioma intestinal de perros y gatos. Veterinary Record, vol. 195, supl. 2, págs. 2-12, 2024. DOI: https://doi.org/10.1002/vetr.4914 WOOLLEY, CSC et al. La microbiota intestinal de cachorros de Labrador retriever: un estudio de cohorte longitudinal. Animal Microbiome, vol. 7, pág. 108, 2025. YANG, B. et al. Modulación dietética de la microbiota intestinal en perros y gatos y su papel en el manejo de enfermedades. Microorganisms, vol. 13, n.º 12, pág. 2669, 2025. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms13122669 Yang, Q.; WU, Z. Probióticos intestinales y salud de perros y gatos: beneficios, aplicaciones y mecanismos subyacentes. Microorganisms, vol. 11, n.º 10, pág. 2452, 2023. DOI: https://doi.org/10.3390/microorganisms11102452

Perros La evidencia actual respalda una asociación entre dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

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La evidencia actual respalda una asociación entre dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros

La miocardiopatía dilatada (MCD) es la segunda cardiopatía adquirida más común en perros, después de la degeneración mixomatosa de la válvula mitral. Afecta aproximadamente al 0,5 % de la población canina, predominantemente a perros de razas grandes como el dóberman pinscher, así como a algunas razas medianas, incluido el cocker spaniel. Si bien la MCD se ha considerado tradicionalmente un trastorno predominantemente hereditario, también puede desarrollarse de forma secundaria a otros factores, como deficiencias nutricionales, enfermedades endocrinas, miocarditis y taquicardia crónica. Sin embargo, cada vez hay más evidencia que sugiere que la nutrición puede desempeñar un papel fundamental tanto en la aparición como en la progresión de la enfermedad.   En los últimos años, los cardiólogos veterinarios han informado de un número creciente de casos de DCM en razas sin predisposición genética conocida. El problema ganó atención pública en 2018 cuando la FDA, en respuesta a las preocupaciones de los cardiólogos, emitió un aviso público e inició una investigación sobre el asunto. El conocimiento actual indica que, además de los casos no relacionados con la dieta, la DCM puede surgir en dos formas asociadas a la dieta: una vinculada a la deficiencia de taurina y otra relacionada con factores dietéticos aún no identificados. En respuesta a este aumento de casos, varios estudios han buscado investigar la asociación entre la dieta y la DCM. Estos estudios se han centrado predominantemente en dietas sin granos/altas en legumbres y sus ingredientes comunes, como legumbres (p. ej., guisantes y lentejas). Investigaciones adicionales han examinado el papel del metabolismo de la taurina y las posibles predisposiciones de la raza a la deficiencia de taurina. Hipótesis más recientes sugieren que la microbiota intestinal es un factor que contribuye a la salud cardíaca.   Dietas sin cereales y la miocardiopatía dilatada en perros
  Un estudio realizado en Portugal busca proporcionar una revisión narrativa exhaustiva de la literatura sobre estudios recientes que describen la asociación entre la dieta y la miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. El objetivo principal es analizar los hallazgos sobre el impacto de las dietas sin cereales en la salud cardíaca, las teorías emergentes más allá de la deficiencia nutricional y las implicaciones clínicas y dietéticas que podrían mejorar nuestra comprensión del papel de la nutrición en la cardiopatía canina.   La evidencia actual respalda una asociación entre las dietas sin cereales y el desarrollo de miocardiopatía dilatada (MCD) en perros. Diversos estudios indican que estos cambios cardíacos asociados a la dieta pueden mejorar, a veces considerablemente, tras la modificación de la dieta a una fórmula que incluya cereales, especialmente cuando se combina con un tratamiento médico adecuado. Estos hallazgos subrayan que 'la MCD nutricional puede representar una forma potencialmente reversible de la enfermedad si se identifica a tiempo'.   La relación entre las dietas sin cereales y la remodelación cardíaca destaca la importancia de una historia clínica dietética detallada y una evaluación diagnóstica temprana, que incluya ecocardiografía y biomarcadores cardíacos, en perros con signos clínicos compatibles. El diagnóstico temprano 'permite una intervención dietética oportuna, que puede mejorar la función ventricular y el pronóstico general'.   Posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina
  Algunas razas, como los golden retrievers, tienen predisposición genética a la miocardiopatía dilatada (MCD) por deficiencia de taurina. Esta raza también es más vulnerable a la MCD nutricional, ya que quienes se alimentan con dietas sin cereales presentan un mayor riesgo de deficiencia de taurina.   En resumen, 'la dieta desempeña un papel fundamental en la patogénesis y la posible reversibilidad de algunas formas de miocardiopatía dilatada canina'. Se necesita investigación continua para aclarar los mecanismos metabólicos y nutricionales implicados, perfeccionar las estrategias diagnósticas y orientar las recomendaciones dietéticas basadas en la evidencia para proteger la salud cardiovascular de los perros.   Así, concluyen que los hallazgos sugieren una fuerte relación entre la dieta y la MCD, particularmente con respecto a las legumbres. Perros de diversas razas mostraron diámetros ventriculares izquierdos mayores, función sistólica reducida y un aumento de complejos ventriculares prematuros cuando se alimentaron con dietas no tradicionales, libres de granos y ricas en legumbres, en comparación con aquellos con dietas tradicionales bajas en legumbres.    'Aunque los mecanismos aún no están claros, la investigación destaca el posible papel de las legumbres, en particular los guisantes, en la microbiota intestinal y el metabolismo de los ácidos biliares relacionado con la fibra'. Esta revisión también distingue la miocardiopatía dilatada (MCD) relacionada con la deficiencia de taurina como una forma independiente, siendo ciertas razas, en particular los golden retrievers, más susceptibles. No obstante, en general, se requieren más estudios para comprender mejor el papel de la nutrición en la salud cardíaca canina. Fuente: Diario Veterinario


Gatos

Gatos Revelan cómo los aromas influyen en las ganas de comer de los gatos
 

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Revelan cómo los aromas influyen en las ganas de comer de los gatos  

El olor de la comida desempeña un papel importante en la regulación de la ingesta de los gatos, hasta el punto de que introducir un aroma diferente puede hacer que vuelvan a comer aunque el alimento disponible siga siendo exactamente el mismo.
  Así lo señala un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iwate, en Japón, que ha analizado cómo la habituación y la novedad olfativa modifican a corto plazo la motivación de los gatos domésticos para alimentarse.
  Los investigadores trabajaron con 12 gatos sanos, de entre 3 y 15 años, y seis alimentos secos completos con perfiles de compuestos volátiles diferenciados. Los animales participaron en distintas pruebas después de un periodo de ayuno de 16 horas.
  En una primera evaluación, los investigadores comprobaron que los gatos tendían a dejar de comer antes de terminar la ración, incluso después del ayuno. De media, el animal representativo consumió alrededor de un tercio de los 20 gramos ofrecidos durante los primeros 10 minutos.
  Posteriormente, los gatos participaron en seis ciclos sucesivos en los que disponían de comida durante 10 minutos, separados por intervalos de otros 10 minutos. Cuando recibían repetidamente el mismo alimento, la cantidad ingerida disminuía progresivamente, incluso cuando se utilizaba el producto que había mostrado una mayor palatabilidad.
  En cambio, ofrecer un alimento diferente en cada ciclo hizo que el descenso de la ingesta fuera más lento y provocó que el consumo acumulado fuera superior al registrado cuando se repetía siempre la misma comida.
  Los investigadores comprobaron además que, después de cinco exposiciones consecutivas al mismo alimento, cambiarlo por otro recuperaba significativamente la ingesta, independientemente de que el nuevo producto fuera más o menos apetecible para los gatos.   EXISTE UN MECANISMO DE HABITUACIÓN OLFATIVA
El resultado más relevante apareció cuando el equipo aisló específicamente el efecto del olfato. Para ello utilizó un recipiente dividido en dos compartimentos: los gatos podían seguir comiendo el mismo alimento en la parte superior, mientras que en la inferior se introducía otro producto al que no podían acceder, pero cuyo olor podía atravesar una superficie perforada.
  La aparición de ese nuevo olor fue suficiente para aumentar de nuevo la cantidad de comida ingerida, aunque el alimento que los gatos tenían realmente disponible no había cambiado. Cuando se mantuvo el mismo olor, por el contrario, no se produjo esa recuperación.
  Los investigadores observaron también el efecto contrario. La exposición continuada al mismo aroma entre las oportunidades de alimentación redujo posteriormente la ingesta, mientras que exponer a los gatos a un olor diferente atenuó esta disminución.
  Estos resultados respaldan la existencia de un mecanismo de habituación olfativa por el que la exposición repetida al mismo olor reduciría temporalmente su capacidad para estimular la alimentación. La llegada de un estímulo diferente produciría una deshabituación y recuperaría, al menos durante un periodo corto, la motivación para comer.
  Según los autores, este mecanismo podría contribuir a explicar el característico comportamiento alimentario de los gatos, que suelen distribuir su consumo diario en numerosas comidas pequeñas, en lugar de concentrarlo en unas pocas ingestas abundantes.   LA BÚSQUEDA DE UN ALIMENTO QUE CONECTE CON LAS PREFERENCIAS DE CADA GATO
La búsqueda de un alimento que conecte con las preferencias de cada gato es también el eje de Perfect Match, la campaña de Josera que presenta su oferta para distintos gustos y necesidades.
  Bajo el lema 'Perfect Match. There's one for every cat', la marca compara la elección del alimento con una búsqueda de pareja: probar opciones, conocerlas y encontrar una que encaje.
  La iniciativa de Josera busca dar a conocer su gama de alimentación felina entre más tutores, poniendo el foco en las preferencias particulares de cada gato. Fuente: Animal's Health

Gatos ¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el <em>umami </em>en felinos

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¿Sabores olvidados? La ciencia detrás de la percepción del dulce y el umami en felinos

El sabor dulce y el umami en gatos: ¿son sabores olvidados?
¿Estamos realmente seguros de cuáles son los sabores que perciben nuestros animales de compañía? Históricamente, el desarrollo de sabores en la industria pet food se ha tratado como una "zona gris" donde todo parece posible. Es común imaginar la palatabilidad como un plato lleno de flores donde una nota evoca a carne, otra a pollo a la parrilla y, en ese escenario ideal, asumimos que todas las opciones fascinarán a perros y gatos por igual.

Sin embargo, al enfrentarnos a la realidad del consumo del alimento, la percepción del sabor humana y de las mascotas resultan ser mundos completamente distantes. Esta brecha sensorial es la razón por la cual existe una variedad tan desconcertante de saborizantes, aromatizantes y palatantes y, al mismo tiempo, tantas dudas sobre el impacto real de las materias primas y el procesamiento térmico en la palatabilidad final.
Volvamos a las bases evolutivas Todas las especies animales dependemos de los sentidos químicos (olfato y gusto) para sobrevivir. Evolutivamente, esta dupla quimiosensorial permitió a los ancestros de nuestras mascotas detectar cuándo un alimento estaba en descomposición o qué planta contenía toxinas potencialmente letales, guiando una adecuada selección dietética.

Aunque la ciencia suele tomar al ser humano como el patrón de referencia universal, las diferencias con los carnívoros domésticos son abrumadoras. Un perro, por ejemplo, posee una capacidad olfativa tan desarrollada que puede detectar partículas de olor de una persona sepultada a varios metros de profundidad en la nieve o la tierra, guiándose por sutiles corrientes térmicas. Por su parte, el gato es un detector químico de precisión, capaz de percibir notas de oxidación lipídica en el alimento a concentraciones diminutas que escapan por completo al olfato humano, reaccionando negativamente ante sutiles indicios de rancidez.

Todos los vertebrados compartimos una estructura neurobiológica básica para percibir las cinco cualidades del gusto: dulce, umami, amargo, ácido y salado. Respuestas conductuales, como el rechazo inmediato a lo amargo, sugieren que los mecanismos moleculares subyacentes están conservados entre especies para evitar envenenamientos. No obstante, las variaciones genéticas y la funcionalidad de los receptores se forjaron bajo la presión de la estrategia dietética de cada animal. Como señaló Paul T. Young (1966), la selección de la dieta no es azarosa: está determinada por las condiciones orgánicas del sujeto, su experiencia previa, su constitución corporal y, de manera crítica, la estimulación periférica de los receptores cefálicos.
La percepción del sabor dulce en el felino: un camino clausurado
El gato es un carnívoro estricto. En su nicho ecológico natural, su dieta se compone casi exclusivamente de tejido animal. Esta especialización extrema derivó en adaptaciones fisiológicas y metabólicas únicas: carecen de amilasa salival, poseen una dentición modificada exclusivamente para desgarrar carne y presentan la pseudogenización del gen que codifica el regulador de la glucocinasa (GCKR), pieza clave en el metabolismo de los carbohidratos.

Un pseudogen es, esencialmente, una secuencia de ADN que alguna vez fue un gen funcional pero que, debido a mutaciones acumuladas a lo largo de la evolución, perdió la capacidad de codificar proteínas. Hace más de setenta años, las investigaciones pioneras de Ronald Kare y Charles Carpenter demostraron que los gatos eran incapaces de distinguir entre agua pura y soluciones de sacarosa, glucosa, fructosa o lactosa.

Fue en 2005 que el equipo de Xia Li descubrió la raíz molecular de esta indiferencia: los felinos carecen de una subunidad funcional en el receptor del sabor dulce denominado TAS1R2. La presión evolutiva de una dieta libre de azúcares vegetales volvió innecesario este receptor, convirtiéndolo en un pseudogen no funcional. Así, los gatos no "olvidaron" el sabor dulce; simplemente, su historia evolutiva canceló ese canal sensorial.
El sabor umami en el gato: La redefinición de lo cárnico
A diferencia del dulce, el sabor umami es el eje rector de la palatabilidad felina. En los humanos, se asocia al glutamato monosódico (MSG) y su principal característica es que se potencia de forma sinérgica cuando se combina con nucleótidos purínicos. En 1975, White y Boudreau demostraron que ciertos compuestos químicos eran capaces de activar neurológicamente a los felinos a bajas concentraciones, dictando su preferencia o evitación.

Estas respuestas se activan principalmente con aminoácidos libres y bases púricas (5′-ribonucleótidos), componentes abundantes en los tejidos animales que señalan la presencia de proteínas y ácidos nucleicos de alta calidad. Sin embargo, en la nutrición felina los detalles moleculares importan. Aunque tanto perros como gatos poseen un receptor umami heterodimérico, TAS1R1/TAS1R3, estructuralmente intacto, la especificidad de los ligandos (moléculas que encajan en el receptor) varía drásticamente entre especies (Jiang y Beauchamp, 2025).
La revolución de las pruebas in vitro: el módulo Venus Flytrap
Debido a la complejidad y los altos costos de las pruebas in vivo con paneles de mascotas, evaluar la afinidad exacta de los saborizantes se ha convertido en un desafío. Aquí es donde los ensayos funcionales basados en células y la biotecnología molecular están transformando la industria a través de dos herramientas clave:
  Ensayos celulares funcionales: cultivos de células vivas modificadas para expresar los receptores del gusto del gato, permitiendo medir de forma exacta su respuesta biológica ante diferentes estímulos.
  El módulo recombinante Venus Flytrap (VFTM): es una estructura proteica presente en la porción extracelular de los receptores de clase C. Recibe su nombre por su similitud con la planta carnívora Venus atrapamoscas, ya que posee dos lóbulos que se cierran "atrapando" al ligando (el aminoácido o nucleótido). Este cierre molecular activa el receptor y desencadena la señal nerviosa del sabor.
  A través de estas tecnologías in vitro, investigadores como Toda (2021) demostraron que el receptor TAS1R1/TAS1R3 de los felinos responde directamente a los 5′-ribonucleótidos (como el IMP), pero, a diferencia del humano, no se activa de forma primaria por el L-glutamato aislado.

Asimismo, McGrane (2023) identificó que once L-aminoácidos actúan como potentes coactivadores, si y solo si se combinan previamente con un nucleótido purínico. Curiosamente, el L-glutamato y el L-aspartato —los reyes del umami humano— ni siquiera funcionan como potenciadores para el receptor del gato. Esto confirma que lo que para un humano es intensamente umami, para un gato puede resultar insípido. La evidencia de Belloir (2017) utilizando el VFTM recombinante ratificó que la inosina (IMP) tiene la capacidad única de unirse al receptor felino incluso en ausencia de aminoácidos libres.
Conclusiones y visión de la industria
Aunque los registros electrofisiológicos tradicionales en nervios gustativos (como la cuerda del tímpano) muestran que ciertos estímulos se intensifican al combinar nucleótidos con aminoácidos específicos, como la L-cisteína y la L-prolina, la sintonización exacta del receptor umami felino sigue revelando sorpresas.

No podemos descartar que las metodologías in vitro actuales aún no repliquen al 100 % la compleja fisiología del gusto nativo en el animal vivo. No obstante, entender que el sabor dulce es inexistente para el gato y que su percepción del umami obedece a un código de barras molecular estrictamente adaptado a su nicho carnívoro, es la verdadera clave para la formulación de palatantes de última generación en el mercado de pet food moderno. Por Niyired Orozco Giraldo
Fuente: All Pet Food Magazine

Referencias
•    Belloir, C., Savistchenko, J., Neiers, F., Taylor, A. J., McGrane, S., & Briand, L. (2017). Biophysical and functional characterization of the N-terminal domain of the cat T1R1 umami taste receptor expressed in Escherichia coli. PLoS ONE, 12(10), e0187051. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0187051
•    Cao, J., Huang, S., Qian, J., Huang, J., Jin, L., Su, Z., Yang, J., & Liu, J. (2009). Evolution of the class C GPCR Venus flytrap modules involved positive selected functional divergence. BMC Evolutionary Biology, 9(1), 67. https://doi.org/10.1186/1471-2148-9-67
•    Jiang, P., & Beauchamp, G. K. (2025). Taste receptors and their ecological niches: cats, dogs, and other vertebrates. Chemical Senses, 50, 1–10. https://doi.org/10.1093/chemse/bjaf052
•    Kare, M. R. (1961). Comparative aspects of the sense of taste. En M. R. Kare & B. P. Halpern (Eds.), Physiological and behavioral aspects of taste (pp. 6–15). University of Chicago Press.
•    Kare, M. R. (1971). Comparative study of taste. En L. M. Beidler (Ed.), Handbook of sensory physiology: Vol. IV. Chemical senses (pp. 278–292). Springer-Verlag.
•    Kumazawa, T., Nakamura, M., & Kurihara, K. (1991). Canine taste nerve responses to umami substances. Physiology & Behavior, 49(5), 875–881. https://doi.org/10.1016/0031-9384(91)90193-G
•    Li, X., Li, W., Wang, H., Cao, J., Maehashi, K., Huang, L., Bachmanov, A. A., Reed, DR., Legrand-Defretin, V., Beauchamp, G. K., et al. (2005). Pseudogenization of a sweet-receptor gene accounts for cats' indifference toward sugar. PLoS Genetics, 1(1), 27–35. https://doi.org/10.1371/journal.pgen.0010027
•    McGrane, S. J., Gibbs, M., Hernangomez de Alvaro, C., Dunlop, N., Winnig, M., Klebansky, B., & Waller, D. (2023). Umami taste perception and preferences of the domestic cat (Felis catus), an obligate carnivore. Chemical Senses, 48, bjad026. https://doi.org/10.1093/chemse/bjad026
•    Nakamura, M., & Kurihara, K. (1990). Non-specific inhibition by amiloride of canine chorda tympani nerve responses to various salts: Do Na+-specific channels exist in canine taste receptor membranes? Brain Research, 524(1), 42–48. https://doi.org/10.1016/0006-8993(90)90489-7
•    Toda, Y., Hayakawa, T., Itoigawa, A., Kurihara, Y., Nakagita, T., Hayashi, M., Ashino, R., Melin, A. D., Ishimaru, Y., Kawamura, S., et al. (2021). Evolution of the primate glutamate taste sensor from a nucleotide sensor. Current Biology, 31(20), 4675–4676. https://doi.org/10.1016/j.cub.2021.08.059
•    White, T., & Boudreau, J. (1975). Taste preferences of the cat for neurophysiologically active compounds. Physiological Psychology, 3(4), 405–410. https://doi.org/10.3758/BF03326851
•    Young, P. T. (1966). The hedonic organization and regulation of behavior. Psychological Review, 73(1), 59–80. https://doi.org/10.1037/h0022891


Bienestar animal

Bienestar animal Cinco recomendaciones de ANFAAC para garantizar el bienestar de los animales de compañía
 

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Cinco recomendaciones de ANFAAC para garantizar el bienestar de los animales de compañía  

1. Optar por alimentos completos y equilibrados. Una alimentación adecuada es el pilar fundamental para la salud y la longevidad de los animales de compañía. Los alimentos completos proporcionan todos los nutrientes esenciales —proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales— en las cantidades y proporciones que cada mascota necesita según su etapa vital, nivel de actividad y estado de salud.
  Frente a dietas caseras desequilibradas o modas alimentarias sin respaldo científico, los alimentos completos garantizan una nutrición segura y adaptada. Como recuerdan la 'Guía nutricional para perros y gatos' y la 'Guía nutricional para conejos de compañía' elaboradas por FEDIAF (Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía' y disponibles para su consulta en la web de ANFAAC, es esencial asegurar la correcta ingesta de energía y nutrientes para preservar el bienestar animal. Este equilibrio debe complementarse con una actividad física adecuada a la edad, la raza y el estado de salud de cada animal, ya que el ejercicio regular no solo ayuda a mantener un peso saludable, sino que también contribuye a su salud cardiovascular, muscular y emocional.   2. Contar con el profesional veterinario como principal referencia en alimentación y cuidados. El profesional veterinario debe ser la figura de referencia para resolver cualquier duda sobre la alimentación y el cuidado del animal de compañía. Como expertos en salud animal, los veterinarios asesoran a los tutores sobre la dieta más adecuada para cada mascota, teniendo en cuenta factores como la edad, la raza o el estilo de vida. En un momento en el que abunda la desinformación, la colaboración entre fabricantes, veterinarios y tutores es vital para ofrecer información veraz basada en la evidencia científica.   3. Leer y comprender el etiquetado de los alimentos. El etiquetado de los alimentos para animales de compañía está regulado por la legislación europea y contiene información clave como la lista de ingredientes, los aditivos y los componentes analíticos, junto con las pautas de alimentación. Saber interpretar esta información permite a los tutores tomar decisiones informadas y elegir el producto más adecuado para su mascota. Además, los fabricantes del sector disponen de líneas de atención al cliente para responder a cualquier pregunta o aclarar cualquier duda sobre sus productos.
  En la web de ANFAAC se puede descargar el 'Código de buenas prácticas en el etiquetado de alimentos para animales de compañía' de FEDIAF traducido al español.
4. Respetar las pautas de alimentación de cada animal y vigilar su condición corporal. Las pautas de alimentación que figuran en los envases están respaldadas por estudios científicos y formuladas para cubrir las necesidades nutricionales de cada animal. Conviene, por tanto, seguirlas y, si fuera necesario, ajustar la cantidad siguiendo las indicaciones del profesional veterinario, que es quien mejor puede valorar la condición corporal de la mascota y determinar si la alimentación es la adecuada.   5. Apostar por la tenencia responsable. Convivir con un animal de compañía implica una gran responsabilidad que va más allá de la alimentación. Proporcionar atención veterinaria periódica, educación, fomentar el ejercicio físico, brindarle un entorno adecuado y cumplir con la normativa vigente en materia de identificación son elementos esenciales de una convivencia responsable. ANFAAC está comprometida con la tenencia responsable a través de su adhesión al plan de actuaciones PATRAC, impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.   El compromiso de la industria
"La industria española de alimentación para animales de compañía trabaja cada día para garantizar alimentos seguros y nutritivos que contribuyen al bienestar de las mascotas", señala el secretario general de ANFAAC, Santiago de Andrés. "Nuestro objetivo es seguir ofreciendo productos de calidad respaldados por la ciencia y adaptados a las necesidades específicas de cada animal. Por eso, queremos reafirmar nuestro compromiso con su salud y su calidad de vida en este Día Mundial de los Animales".
  El vínculo cada vez más estrecho entre las familias españolas y sus animales de compañía se traduce en el crecimiento del sector. La industria española de alimentos para mascotas facturó 2.178 millones de euros en 2025, un 6,1% más que en 2024, según los datos publicados por ANFAAC. Estas cifras reflejan la evolución del consumidor-tutor, que considera a los animales de compañía como un miembro más de la familia y responde a esta nueva sensibilidad con una mayor demanda de productos innovadores y de calidad. Fuente: ANFAAC

Bienestar animal Evalúan dos alimentos de Hill’s en el manejo de la dermatitis atópica canina
 

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Evalúan dos alimentos de Hill’s en el manejo de la dermatitis atópica canina  

La dermatitis atópica canina (DAC) es una enfermedad cutánea inflamatoria hereditaria, generalmente pruriginosa y común en ciertas razas de perros, y está relacionada con una hipersensibilidad o alergia ambientales. Requiere un tratamiento de por vida mediante una combinación de medicamentos, terapias tópicas y tratamientos específicos para alérgenos.
  En este sentido, un estudio aleatorizado ha evaluado los efectos de dos alimentos veterinarios terapéuticos de Hill's Pet Nutrition en 39 perros con dermatitis atópica canina durante un periodo de ocho semanas para determinar si la nutrición dirigida puede ayudar a controlar esta afección.
  Para ello, el análisis evaluó los cambios en el prurito, comúnmente conocido como picazón, las lesiones cutáneas y los signos gastrointestinales en perros alimentados con un alimento de control positivo (Hill's Prescription Diet d/d Potato & Venison) en comparación con un alimento de prueba (Hill's Prescription Diet Derm Complete).
  Los dermatólogos veterinarios realizaron exámenes físicos, registraron puntuaciones de medicación y evaluaron lesiones cutáneas, picazón, signos gastrointestinales y calidad de vida general. En este caso, la calidad de vida, la calidad de las heces, la calidad del pelaje y el entusiasmo por comer se evaluaron mediante cuestionarios para los dueños.
  Según señalan los autores, no se observaron diferencias en las puntuaciones de medicación a lo largo del tiempo para ninguno de los grupos de alimento de control positivo de prueba. 'Ambos grupos mostraron mejoras en el CADESI-4 a lo largo del tiempo. El PVAS informado por el propietario, la calidad de las heces, la calidad del pelaje y el entusiasmo por comer se mantuvieron estables durante todo el estudio para ambos grupos', indican.
  Así, el documento menciona que los propietarios de perros en el grupo de alimento de control positivo no tuvieron cambios significativos en su calidad de vida a lo largo del tiempo, mientras que los propietarios de perros en el grupo de alimento de prueba tuvieron mejoras en su calidad de vida.
  De esta manera, los resultados mostraron que ambos alimentos terapéuticos produjeron mejoras notables en la gravedad de las lesiones cutáneas con el tiempo. Si bien las puntuaciones generales de picazón no disminuyeron significativamente con el tiempo en ninguno de los grupos, los perros mantuvieron puntuaciones de heces saludables, calidad del pelaje, apetito y calidad de vida durante todo el estudio.
  Los autores sugieren, por tanto, que las modificaciones dietéticas especializadas pueden desempeñar un papel beneficioso en el plan de tratamiento más amplio como terapia complementaria para perros con alergias cutáneas ambientales o inducidas por alimentos. Fuente: Animal's Health